Cien mil millones de cómics

En 1961, el poeta francés Raymond Queneau, cofundador del movimiento Oulipo, publicó un libro llamado Cent Mille Milliards de PoèmesComo lo sugiere la traducción literal de su título, contiene cien mil millones de poemas, en este caso sonetos. Y lo hizo en un libro que técnicamente tiene sólo diez páginas. Tal cosa es imposible a menos que se recurra a un ardid combinatorio: el autor escribió diez sonetos en cada página, y luego dividió las páginas en catorce tiras conteniendo cada tira un verso de cada soneto. Así, combinando cada tira con cualquiera al azar de los demás sonetos, se forma una página que contiene uno de los cien mil millones de poemas posibles:

queneau
Ilustración del libro de Queneau.

Si se leyera cada poema de este libro en un minuto, harían falta 190 millones de años en leer todo el libro. Es decir que la obra de Queneau existe como concepto matemático más que literario. Actualmente existen dos formas de disponer del libro: la primera en formato físico, y la segunda en una página web que reproduce la idea de Queneau de manera interactiva.

Este concepto de crear obras a partir de las combinaciones posibles de unos pocos elementos es más antiguo de lo que parece. Ya en 1777, Wolfang Amadeus Mozart compuso una obra teórica llamada Musikalisches Würfelspiel (Juego de dados musical), siguiendo el mismo principio. Mozart escribió 176 compases para vals y los agrupó en 16 conjuntos de 11 compases cada uno. Así, con un par de dados y una tabla, cualquiera podría componer un vals sin tener ni idea de música. Simplemente eligiendo al azar una de las 45.949.729.863.572.161 composiciones posibles. Hoy se pueden generar composiciones con este sistema en este enlace.

Por último, en 1830 se publicó el libro “Polyorama, o 20,922,789,888,000 de vistas pintorescas”, que ofrece dicho número de paisajes combinados a partir de sólo 16 postales. Resumiendo, todas estas son formas de creatividad muy interesantes y meritorias, por mucho que los puristas cuestionen la calidad artística de estas composiciones, o por muy fácil que hoy en día parezca jugar con las funciones rand o similares. Asi que, retomando la idea de Queneau, supuse que podría hacerse un libro de cómics, por ejemplo. Aunque al parecer se me adelantaron a la idea:

bunsenrandom
El cómic de Bunsen, ¿planteando la idea de Queneau?

Repetir la idea de Queneau pero en algo más visual como el cómic parece más complicado; aunque de todas formas se lo plantee a los autores de mis webcomics favoritos. Si a algún dibujante le interesa, queda planteado el reto.

P.S.: aunque es un concepto totalmente diferente, también es muy interesante: los cómics que cuentan historias distintas (o una historia en dos partes) al girar la página, como los desarrollados por Gustave Verbeek:

“A fish story”, uno de los cómics reversibles de Gustave Verbeek
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